viernes, diciembre 2, 2022
Venezolanos al día

Caso emblemático tergiversado en Yaracuy

“La mentira tiene patas cortas”. Adagio popular A mediados de junio de este año, cuando hice alusión al proceder cuestionable…

Por Robert Alvarado / Opinión , diciembre 2, 2022

“La mentira tiene patas cortas”. Adagio popular

A mediados de junio de este año, cuando hice alusión al proceder cuestionable de quien para ese momento era la Fiscal Provisoria 13° para la Defensa de la Mujer del Ministerio Público en el estado Yaracuy, de una ONG nacional en esa entidad yaracuyana se hizo una alharaca, me atacaron a más no poder, casi que me obligan a retirar mi artículo de la web, así de intenso estuvieron; a comienzos de septiembre, cuando privaron de libertad a esa funcionaria por un caso de extorsión, más de uno de los colegas que me enrostró actos mediáticos difamatorios contra ella, hoy, ex fiscal, se hicieron los locos cuando les consulté su opinión al respecto, en el mejor de los casos asumieron la pusilánime actitud de “yo no fui”.

Con los ganchos puestos, la ex fiscal, con ojos desorbitados, y como suele suceder en esos casos, “echó al agua a Raimundo y a todo aquel que se le venía a la mente”, me refirió en la antigua Parchita, en la esquina de La Veroes con la 12, al calor de un té frambuesa exquisito, una avezada litigante yaracuyana, con méritos, formación y relaciones de gran valía como para dar por confiables sus palabras. Luego, en el devenido a menos Centro Comercial La Galería, específicamente en La Mansión de Luis, un amigo, no abogado, por si acaso, que conduce un flamante Mercedes Benz, me corroboró que efectivamente en la trama espetada por la morenaza de ojos saltones salió a relucir hasta el Fiscal Superior de los predios de María Lionza. Así de sombría y comprometedora está la cosa.

Esa versión, de entrada jocosa, por no decir, chistosa, contendría muchas verdades, de allí que la ex fiscal siga tras las rejas, sin mayores consideraciones, después de insistir que era una retaliación contra ella y su consorte, un tipejo de esos de quienes no vale la pena ni hablar. A esas verdades se les pretendería echar tierrita, pues serían muchos los salpicados por el ventilador prendido en este caso. Aunque ello, dicen por los alrededores de la Plaza Teófilo Domínguez, habría sido una estrategia de la detenida para salirse de ese gran aprieto, que de paso no le funcionó, como tampoco le resultó del todo atacar con anterioridad a una de sus colegas porque supuestamente la tendría cogida contra ella y su amante, a quien le había aperturado una investigación por irregularidades en el desempeño de sus funciones policiales. Lo cierto es que todo este entuerto derivó de un acalorado romance, evidenciado por el vaciado telefónico de los abonados propiedad de quienes desde el Ministerio Público y la PNB harían negociaciones, de esas calificadas de bolivarianas, a costa de la desgracia ajena de quienes tienen la osadía de delinquir.

No me estoy refiriendo a nada que no se conozca y que prácticamente estaría institucionalizado a nivel del sistema judicial venezolano, particularmente en el Ministerio Público, donde las abruptas destituciones de fiscales por corruptos están a la orden del día, y son abruptas porque prácticamente a todos los agarran con las manos en la masa, mejor dicho, se caen con los kilos. Una realidad alarmante, demasiado diría yo, porque según el mismísimo Fiscal General de la República, Tarek William Saab, en lo que va del año 2022 son prácticamente incontables los funcionarios del despacho a sus cargos destituidos por corrupción, en número que superaría dos centenas.

Suena duro decirlo, la ex Fiscal Provisoria 13° para la Defensa de la Mujer detenida en Yaracuy, según sus propias declaraciones, como consta en acta, es una corrupta convicta y confesa, no como han pretendido hacer ver algunos de mis colegas yaracuyanos y funcionarios judiciales, que fue inducida a ello por “un desgraciado”, que llegado de Caracas conquistó a la damisela y la llevó a los derroteros en los que finalmente se trasmutó de operadora de justicia a procesada delatada por evidencias como fotos muy subidas de tono, a la par de las cuales, estos dos amantes fueron dando vida al concierto para delinquir, materializado burdamente.

No podía ser de otra manera, el presunto inductor, otro corrupto más, “el funcionario de la PNB venido de la capital”, dicho así por un abogado entrado en años, “no es más que un charlatán”, habría cautivado a la entonces Fiscal en materia de violencia de género porque tendría en su humanidad los rastros de más de ocho impactos de proyectiles, que lo hacían ser un Rambo o Robocop versión tropical, la verdad es que son los rastros de las cicatrices dejadas por los “baipás gástricos”, es decir, de las cirugías que se ha hecho ese policía gansteril para bajar de peso, y el machito blanco, tan del agrado de ella, que cargaba él, no era realmente de su propiedad, como se jactaba, se lo tumbó a un malandro de la Cota 905. Ingenua muchacha que creyó en semejante embaucador.

Esto no es un cuento de camino, es cierto, tan cierto que con toda seguridad esta somera versión de hechos causi ocultos me granjeará duras críticas de buenos amigos y colegas de Yaracuy aparentemente afectos a Julibel Lislet Rodríguez Puertas, la fiscal tras las rejas, cuyo nombre no es la primera vez que sacó a la luz pública, desde octubre de 2020 lo vengo haciendo, para pesar de quienes la defienden o defendían, sin embargo, la última vez que hablé de ella, en septiembre de este año, fueron pocos los que alzaron su voz para defenderla. Como decía Oscar Yánez, “así son las cosas”.

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